CEO – La compañía corre peligro. Las campañas antitabaco nos están destruyendo.Que no suene paradójico que un adicto al tabaco como yo esté presentando esto en Sangre de Monos. Pero el hecho de que Philip Morris haya demandado en 2010 a Uruguay por sus leyes contra el tabaquismo es, básicamente, repugnante. Una sustancia tan nociva como esta que consumo habitualmente, no tiene por qué gozar de la misma libertad que un paquete de caramelos.
Lobbysta 1 – Esos científicos no saben nada de salud…
Lobbysta 2 – Claro, ¿quiénes van a saber más del cáncer que sus mismos inventores?
CEO – Bueno, pero el problema ya no son los médicos. A esa ya no la remamos. El asunto es que, por un lado, ya no podemos hacer publicidad casi en ningún medio, y por otro, casi en todo Sudamérica están prohibiendo el pucho en lugares públicos.
Lobbysta 1 – ¿Y qué van a hacer los que se quieren tomar un café y leer el diario?
Lobbysta 2 – ¡Es el fin del mundo!
Lobbysta 1 – ¿Otra vez?
Lobbysta 2 – Hasta el 2012 va a seguir de moda.
CEO – Entonces, hay que tomar medidas desesperadas. Hay que intervenir, coaccionar y hasta denunciar a los Estados que se opongan al tabaco, si es necesario.
Lobbysta 2 – ¡No puede ser que limiten así la libertad de negocio!
CEO – y, por otro lado, están haciendo metástasis las movilizaciones por la legalización de la marihuana…
Lobbysta 1 – Qué vicio horrible…
Lobbysta 2 – Desagradable…
Lobbysta 1 – Eso no es natural. Esa gente no se cura.
Lobbysta 2 – No deberían poder casarse.
Lobbysta 1 – Ni tener hijos.
CEO – Hay que movilizarse cuanto antes contra este flagelo que puede derivar en males aún peores como el pacifismo, el vegetarianismo y el comunismo.
Lobbysta 1 – ¡Oh, me desmayo!
Lobbysta 2 – ¡Aguanta, John, aguanta!
CEO – Pero… lo peor de todo… oh, no puedo decirlo…
Lobbysta 1 – Tú puedes, Adolf.
CEO – Si la marihuana se legaliza… nuestras ventas disminuirán en un 50%.
Lobbysta 2 – ¡Llamen a un médico! ¡John está teniendo convulsiones.
CEO – Dale un brownie.
Me acuerdo de cuando en córdoba salió la ley que prohíbe fumar en espacios públicos. Justo en el momento en que se aplicó, empecé a salir con una chica que no fumaba y –las cosas que uno hace por una chica– dejé de fumar. Tristemente, el buen hábito de no fumar se prolongó sólo hasta tres meses de haber cortado con ella.
El miércoles, la Cámara de Diputados convirtió en ley a la iniciativa que regula la promoción, la publicidad y el consumo de tabaco. Según comunicados de Massalin Particulares y Nobleza Piccardo, ambas compañías se encuentran satisfechas con la ley, pese a la restricción de su negocio… ¿Qué pasó? Bueno, esta ley limita la cantidad de nicotina por cigarrillo… pero lo hace al revés, autorizando el incremento del contenido de nicotina hasta 1,1 mg por pucho en el primer año de vigencia de la ley, y luego bajarlo a 1mg en el segundo año. (Agarrar una etiqueta de puchos para ejemplificar). Así se explica que las compañías hayan consensuado, ya que si bien los cigarrillos tendrán una menor aceptación en el público, el nivel de adicción será mayor.
Bueno… por otro lado, en esta semana, fueron sobreseídos dos pibes que el año pasado fueron encontrados fumando marihuana bajo el umbral de un edificio bonaerense. Ha sido dado con esto un paso más hacia la des-estigmatización de la hierba. Al respecto de este tema, en otro fragmento de grabación obtenido por el agente Chino, encontramos la siguiente exposición de la asesora de prensa de la compañía Philip Morris:
María Juana del Campo – Como primera iniciativa, hay que volver a instaurar la paranoia colectiva contra la marihuana. Si bien sería un procedimiento costoso, los beneficios a posteriori superarán ampliamente la suma invertida. La idea consiste en utilizar personas de renombre para fomentar rumores acerca de la marihuana. En las Sierras Chicas de Córdoba hemos experimentado con un médico, pero un grupo de guerrilleros que se hacen llamar Subcomisión de Fiestas reaccionó con inesperada celeridad.La votación sigue realizándose en la actualidad, mientras que las marchas por la legalización se hacen cada vez más masivas.
Lobbysta 1 – Pero si esto no funciona y se legaliza, ¿qué hacemos?
María Juana del Campo – Hemos pensado en adaptar la compañía a los hechos y lanzar etiquetas de cigarrillos de marihuana de producción industrial, agregándoles componentes químicos adictivos. Así como otras marcas tienen cigarrillos mentolados, nosotros lanzaríamos la etiqueta verde para la hierba en cuestión. Los nombres que sugiero serían: Philip Morris Mental, o bien, Philip Porris, como ya se conoce a la firma en algunos ámbitos vernaculares.
No está dentro de mi interés hacer apología del consumo de la marihuana, pero debo señalar que su ilegalidad, desde que empezó a ser condenada, siempre respondió a un interés por condenar, no a la hierba en sí, sino a quienes la consumían; es decir, los bohemios, los hippies, los artistas y a los opositores intelectuales en general. Mientras, una gran cantidad de sustancias psicoactivas y estupefacientes son legales y a nadie le resulta extraño que lo sean: el alcohol y el tabaco son las más evidentes, pero también lo son estimulantes como el café, el té y el mate, y otras como el chocolate y hasta los mariscos y la carne de vaca, que contiene taurina, que si no saben qué es, es el segundo componente activo de algunas bebidas energizantes.
Personalmente, no veo coherente prohibir lo que la Madre Tierra ofrece. Y si fueran a prohibir todos los estupefacientes, se les viene una gran marcha del Orgullo del Asador en Argentina.
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