Córdoba, 3 de Junio de 2011
Estimados oyentes de nuestro programa:
Somos lo que estamos siendo. Ni lo que fuimos, ni lo que soñamos, lo que estamos siendo ahora. No hay futuro. Nunca lo hubo. El futuro es un invento de la ética protestante. Del que nos podrían haber salvado los Sex-Pistols, o el mismísimo Luca Prodan, si los hubiésemos tomado un poco más en serio. El pasado siempre es ficticio. Pero qué mas da….. Cada uno es un proceso y NO un destino…. Nunca, jamás… un destino.
A ver…. pongámonos en situación queridos monos: Es como si de pronto hubiéramos despertado de un largo sueño y estuviéramos arriba del escenario, pisando las tablas que crujen estrepitosamente ante el mínimo movimiento de nuestro cuerpo, consientes de los reflectores que nos enceguecen y sofocan. El público….ese público al que no vemos, pero presentimos… está esperando algo, algo de nosotros, está en silencio, y para colmo, lo único que tenemos ahí arriba son preguntas. De las buenas, eso sí. Pero no importan, la gente paga por respuestas, los exámenes se aprueban con respuestas, el futuro depende de tus respuestas….Por favor que alguien tome la palabra, esta es la radio y alguien tiene que decir algo… pronto...
“…El secreto de mi éxito es tomar decisiones insólitas, con la seguridad de un colectivero en hora pico…. El secreto de mi éxito es atender todos los teléfonos al mismo tiempo y dar las mismas respuestas …. El secreto de mi éxito es exagerar los problemas hasta niveles inimaginables, para parecer indispensable, como su plomero de confianza… El secreto de mi éxito es echarle la culpa a los demás por que me dejan ser como soy...”
Bueno, somos monos improvisando, monos con navajas, deberíamos callar, pero no lo haremos hasta que no dejemos a todos más confundidos que nosotros….al menos ganamos unos minutos más de atención…Pero el público, se están volviendo a impacientar, algunos bostezan aburridos…quizá si sacamos nuestro lado más rebelde, la situación mejore… a ver…
“El secreto de mi éxito es darme cuenta de que el mundo es una porquería y quejarme de esto sin descanso... El secreto de mi éxito es exhortar a revoluciones sangrientas desde el living de mi casa … El secreto de mi éxito es confiscar la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizo al carnicero de mi barrio, con la escusa del bien común…. El secreto de mi éxito es mi cuñado, que no me devuelve los cincuenta pesos que le preste…lo que me ha ensañado a perdonar y olvidar…”
Mmmmmm…..este numerito no gusto nada, la gente se está empezando a ir, quizás a buscar lugares mejores que esta triste audición, pero no se lo podemos permitir… Si la gloria existe, será con los monos o no será nunca. Elijan: King-Kong o el caos… tenemos que jugar nuestra carta más fuerte antes de que sea demasiado tarde… A ver, que haga su aparición una mujer… SI… las mujeres siempre seducen arriba del escenario….y abajo… y por delante… y por detrás…
“…El secreto de mi éxito es ser inalcanzablemente hermosa. Reírme siempre de todo... El secreto de mi éxito es saber donde está el poder interior, y cobrar por eso sin remordimientos… El secreto de mi éxito es saber cuando la retirada debe ser definitiva y cuando los dientes postizos son de mala calidad… El secreto de mi éxito es borrar con el codo lo que escribí con la mano y prometí con la lengua…El secreto de mi éxito es que todo…todo lo que dije anteriormente, es MENTIRA...”.
Cuentan que en la antigua corte del Rey Denys el Anciano –Tirano de Siracusa-, Damocles, uno de los cortesanos, no cesaba de loar a su rey y de expresar de mil maneras la maravillosa felicidad que proporcionaba el poder absoluto. El tirano, en un rasgo de buen humor, quiso iniciar a Damocles en las delicias que dicho poder confería. Lo invitó a reemplazarlo durante todo un día y dio órdenes para que Damocles fuese servido como rey. Vestido magníficamente, el cortesano fue instalado en el lecho de honor; su frente ornada por una diadema; cortesanas jóvenes y hermosas, prontas a satisfacer sus menores caprichos; la mesa más espléndida estaba servida frente a él, y una suave música contribuía a crear una atmósfera de ensueño. Borracho de placer se sentía en una especie de paraíso… cuando de pronto el rey lo invitó a mirar por encima de sí. Y cuando sus ojos se dirigieron hacia arriba vió, sostenida por una sola crin de caballo, una espada desnuda suspendida perpendicularmente por encima de su cabeza…
No hay futuro, nunca lo hubo ni lo habrá. Somos reyes por un día. Y ese día nunca es mañana. Para terminar, voy a recordar las palabras que alguna vez Luca Prodan le dijo a tres periodistas en un pequeño ambiente del Barrio de Villa Crespo, en una charla sincera. “Es muy simple: Yo te doy una guitarra, y vos haceme latir acá.”
Y se golpeó el pecho bien fuerte.
Desde Alberdi, para sangre de Monos, les escribió Silvio… el traficante de almanaques.
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