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Editorial: Gatillo fácil

Gonzalo Romero tenía 28 años, era soltero, no tenía hijos y vivía con su madre, una conocida y querida vecina de Villa Allende. Era un simple laburante, un pibe sin mayores pretensiones que vivir la vida lo más desprejuiciadamente posible.
Así estaba el sábado 21 de mayo, tomando unas cervezas con un amigo que vive enfrente de su casa, bajando música y videojuegos de Internet, cuando el amanecer lo sorprendió y decidió “cruzarse” para irse a dormir. Cuando los amigos se despiden en la calle, aparece otro cumpa del barrio que volvía de joda, se pusieron a charlar, a intercambiar vivencias de la noche, a reírse de sí mismos, a entretenerse contando anécdotas y aventuras.


De repente, lo inesperado: un Fiat 128 color anaranjado, cargado de chicas y dos muchachos adelante que irrumpen el buen momento tirándoles el auto encima, sólo porque sí. El supuesto chiste -de muy mal gusto- empieza mal y termina peor: los tres chicos reaccionan con insultos y pedradas contra el vehículo, y quienes íban adentro, lógicamente se escapan. Pero 15 minutos después reaparece el auto y con él lo impensado: uno de los dos muchachos saca un arma y efectúa cuatro disparos, uno de los cuales le da en el cuello a Gonzalo, dejándolo fulminado a sangre fría en el vacío asfalto de calle Neuquén, en el corazón de barrio Cóndor Bajo. Los delincuentes se dan a la fuga, mientras los amigos de Gonzalo intentan reanimarlo y alguna ambulancia llega -tarde, tardísimo- al lugar del hecho, sólo para constatar la fatalidad: “el Gonza” está muerto, acaba de ser brutalmente asesinado.

Algunas horas después, merced a la valentía de los testigos y a que la Policía en la persona del comisario Daniel Márquez activó sus herramientas y dio con el 128 color naranja, detienen al inescrupuloso autor de este hecho aberrante, Javier Gigena (23), un precoz policía que aparentemente viviría en Unquillo, pero que más allá de eso, de civil y fuera de servicio, luego de los excesos de lo que habría sido una “noche dura”, no vaciló en ir por su arma reglamentaria y matar cobardemente al joven de 28 años. Y esto es, lisa y llanamente, un caso de gatillo fácil -moneda corriente en el Gran Buenos Aires- pero que sucedió aquí, en Sierras Chicas.

La otra parte de esta historia es Graciela Gianoni Romero, la madre desconsolada, destruida, la otra víctima que pierde un hijo que es lo mismo que perderlo todo. Su pedido de justicia, su llamado a la solidaridad, su dolor angustiante, su pérdida irreparable, parecen no escucharse en determinados estratos de una sociedad avasallada hoy por la gravitancia que tiene la campaña política por la intendencia municipal. Salvo sus vecinos y familiares, nadie abraza a Graciela, nadie -o muy pocos- asistieron a las dos movilizaciones por las calles de la Villa, nadie le garantiza que el asesino de su hijo purgará la pena que se merece, y encima, los medios locales considerados -o autoconsiderados- importantes o influyentes de la ciudad, ni siquiera difundieron la noticia.

Pero Graciela no está sola, la pudieron -y la pudimos- contener todos los que detestamos y condenamos al gatillo fácil, la intentamos contener los comunicadores sensatos que más allá de ir tras la noticia por el significado de valor que tenga, vamos tras el ser humano como ser inalienable y único. Y hay otra gran razón por la cual Graciela no está sola, y son sus interminables vecinos de Cóndor Bajo, un sector de la Villa que posee una humilde grandeza a la hora de expresar y brindar su solidaridad, que no va a dejar de acompañarla en su reclamo de justicia y, al mismo tiempo, hará lo que sea para despabilar a toda la comunidad villallendense a que despierte frente a semejante homicidio.

1 comments:

  1. quien fue el pelotudaso que escibio esto ? Era un simple laburante, un pibe sin mayores pretensiones que vivir la vida lo más desprejuiciadamente posible.??? porque no dicen la verdad !! porque no pones el expediente del nene ? porque no decis en que condiciones se encontraba esa noche ? porque no escribis la verdad de sus "amiguitos"? y toda la droga, robo y delitos que lo rodeaban?
    Si van a contar una noticia cuenten la verdad minimamente...

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