Sin embargo, según parece, todo este poder es insuficiente para Silvito, ya que presentó un proyecto de ley para reformar el sistema judicial, en el cual el poder judicial estaría directamente vinculado con el presidente de gobierno que esté ejerciendo el poder.
Obviamente, la izquierda italiana puso el grito en el cielo, ya que esta reforma le quitaría independencia a la Justicia; y si se aplica a tiempo, Berlusconi podría salvarse de caer en cana por haber incitado a una menor a prostituirse, entre otros delitos en los que está implicado.
Antes de una reunión con la gente de su partido, Silvio Berlusconi tuvo un extenso diálogo con sus agentes de prensa, ya que el primer mandatario estaba deseoso de mandar a todos los zurdos a sus domicilios pre-natales. Un infiltrado de Sangre de monos nos envió una traducción de los diálogos para que nosotros los reproduzcamos y para ahorrarme el trabajo de tener que buscar mi viejo diccionario de italiano.
Agente de prensa 1: Silvio, escúchame. No podés tirar insultos en público; por más que sean insignificantes, todavía sigue habiendo mucha gente de izquierda.
Agente de prensa 2: Claro, acordate de cómo te fue cuando dijiste eso de que “peor hubiera sido ser gay”.
Silvio: Eso pasa porque el mundo se está arruinando de a poco. Miren, ¿se acuerdan de cuando Carlos Menem, el ex presidente de Argentina, dijo lo mismo? Qué tiempos aquellos. Ahora, por cualquier cosa, los homosexuales salen a…
Agente de prensa 1: Antes de que digas otra barbaridad, acordate de que las paredes escuchan.
Agente de prensa 2: Además, por más que tengas razón, no podés decir abiertamente que los de izquierda son unos hippies, mugrientos, comunistas y gays. O sea, no queda bien.
Silvio: Entonces, ¿qué puedo decir?
Agente de prensa 1: Y… no sé… usá algún eufemismo…
Agente de prensa 2: Decí algo así como que están obligados a ir al Parlamento, entonces tienen que ir al baño y afeitarse, pero que no necesariamente significa que se laven mucho…
Y así fue que en una charla con la gente de su partido, llamado Pueblo de la Libertad, acusó a los de izquierda de no lavarse mucho; a lo que yo contesto, ¿qué derecho te quita el no bañarte todos los días? Eso por un lado, porque en caso de que fuese cierto que un zurdo no tenga una conducta higiénica apropiada, a lo sumo causará estrías nasales cuando levante la mano para votar. Pero más allá de esta notable estupidez, ¿cómo puede darle la cara para aparecer hablando en público e injuriar a la oposición sabiendo quién es él mismo? Eso me sorprende a mí: porque él tiene que verse frente al espejo todos los días. ¿Acaso no hay ni una pizca de autocrítica en este homínido?
Quizás puede sentirse con el derecho de acusar de sucio a cualquiera porque tiene que bañarse cinco veces al día por pasársela de juerga con un harén de jovencitas. Y capaz que se sienta con el derecho de decir esto porque él es el exponente máximo de la masculinidad y el poder, que se acuesta con decenas de mujeres jóvenes hermosas y qué envidia, digo, qué vergüenza.
El poder tiene esas cosas… a alguien como Berlusconi, yo me lo imagino de acá a veinte años, llorando solo en su habitación porque ya no tiene el mismo vigor entre las piernas, porque el médico le prohibió el viagra, porque sólo por lástima del juez goza de prisión domiciliaria y porque ninguna mujer estuvo con él sin dinero, fama ni poder de por medio. Tristemente, y porque la vida real no tiene no tiene moraleja, dudo que él piense en todo esto en algún momento de su vida.

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