Córdoba, 22 de Abril de 2011
Estimados Oyentes del Programa Radial “Sangre de Monos”:
En los mapas medievales, el Paraíso o Jardín de las Delicias estaba siempre colocado en la parte superior y señalaba al Oriente; de ahí proviene la palabra orientarse, que seria algo así como reconocer el lugar donde uno está, encontrar la referencia más relevante, la señal inequívoca…. ¿Dónde se encuentra entonces nuestro Paraiso Terrenal, nuestro indiscutible Oriente?.....Ya sea en el siglo XII, ahora y siempre, primero hay que ubicar el sol para saber donde estamos, y de ahí el próximo paso…¿Dónde queremos ir?
Hay una paradoja recurrente en este asunto…., me he cansado de verla: Donde queremos ir, se transforma en otra cosa al caminar unos metros nada más. La utopía y el método, son dos hermanos que se juntan en los velorios, sobre todo en SUS propios velorios. A ver, Flash…¿Me ayudas un poquito?...
“….Bueno, te cuento….un día me presentaron a “El fin justifica los medios”, y pegamos onda de inmediato. Tomamos algo juntos, le hable al oído, le prometí cosas. Al poco tiempo se mudo a mi casa y tras años de convivencia, de conocernos íntimamente, de proyectar una vida juntos…..me dijo como si nada una tarde de otoño: Yo no soy quien crees que soy, mi verdadero nombre es “El fin y los medios son la misma cosa”.
Tiempo de desengaños…¿No? La desilusión producida es directamente proporcional a los años o el énfasis invertido en el autoengaño. Pero….tranquilo Flash, que en el divorcio con las palabras o ideas, no tenés que dejar la mitad de tus posesiones. Se paga con más discreción…salís ganando diría yo: El cinismo te endurece, no volvés nunca más a dejar el corazón de propina en cada mesa. Me dirá algún tanguero: “Si yo pudiera como ayer…querer sin presentir….”. Le contestaremos los monos: “Jodete compadrito….¿O acaso tu vida es una trayectoria intachable de cubrir expectativas ajenas...? ”.
En estas misivas, los cuentos árabes son un dispositivo recurrente. Hoy no será la excepción…es que una civilización que trata a las palabras como su bien más preciado, como su moneda superior, como el requisito único de nacionalidad, …merece todo mi respeto. No hay que mostrar pasaportes en Oriente: Es árabe el que habla árabe.
Escuchemos juntos:
“ El mercader tenía su paraíso en Oriente. Pero, los buenos negocios se concretaban hacia Occidente. Entonces, el mercader pensó y actuó: Iré a Occidente, juntaré dinero, armaré una caravana, volveré a Oriente y seré feliz…Sucedió, que al pasar los años, los buenos negocios fueron cada vez más Occidentales, su empeño y grandiosa voluntad, se transformaron de a poco en tozudez y ambición. La riqueza trajo nuevos problemas, complejidades, responsabilidades, obsesiones…Y se llevó tiempo…y se llevó vitalidad…Y el mercader, se murió en el extremos opuesto del paraíso que alguna vez soñó…”
Cuenta Quinto Curcio, que los macedonios que acompañaron a Alejandro al Asia, al llegar al país de los Oxidracos, dijeron que creían haber llegado al límite de sus compromisos y no querían seguir adelante; y cuando vieron que su jefe iba a empezar una nueva guerra contra las belicosas naciones de la India, se apoderó de ellos un terror de pánico y lanzaron gritos sediciosos contra su rey. Pensaban que más alla del sol, se iban a perder por comarcas lóbregas y por mares envueltos en perpetuas tinieblas, por abismos colmados de espantosos monstruos y por mortales aguas estancadas…
Alejandro no miro hacia atrás a esos cobardes y siguió casi en soledad a ser derrotado en la India.
Estimadas oyentes…., si hoy le voy a hablar a las mujeres…..a Cintia a Sabri, Justi y la Pegui, yo se que hoy es Lunes, y que están ahora seguramente en la comodidad de su casa haciendo ocio en grata compañía. También creo adivinar que no tiene muchas ganas de pensar en mañana a la mañana y la continuidad de responsabilidades laborales y sociales. Pero….Son tantos, tantos los que se esconden en su occidente que…¿No sería fantástico salir a la calle ya mismo….si, así como están ahora, con el vestido azul frances…y gritar a viva voz: “ ¡¡¡…Yo te sigo hasta la India Alejandro…Yo te sigo hasta la India…No quiero vivir más en esta paz insoportable…!!!!!...¡¡¡¡ No quiero terminar sola en los bares….!!!!!”
Luego, tendrá que esperar unos segundos…No hace falta que digan nada más…los vecinos aterrados, sabrán que ustedes han encontrado el Oriente de manera irrepetible y eterna.
Silvio, corresponsal sin brújulas en su haber.
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